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Día Mundial de la Sepsis: hacia una medicina de precisión basada en la estratificación de los pacientes

Expertos analizan biomarcadores funcionales NLRP3, estratificación de pacientes y medicina de precisión en sepsis

Con motivo del Día Mundial de la Sepsis, que se celebra el 13 de septiembre, Viva In Vitro Diagnostics colabora nuevamente con AseBio para contribuir a visibilizar uno de los grandes retos pendientes para los sistemas sanitarios y para la investigación biomédica.

La detección precoz y el tratamiento rápido continúan siendo esenciales en sepsis. Pero el futuro de su abordaje pasa también por comprender mejor por qué pacientes con un diagnóstico similar pueden presentar respuestas biológicas muy diferentes, identificar antes aquellos con mayor riesgo y avanzar hacia una medicina de precisión basada en una mejor estratificación de los pacientes.

Los nuevos biomarcadores, y especialmente los biomarcadores funcionales, pueden contribuir a generar información sobre cómo está respondiendo el sistema inmunitario de cada paciente. En este contexto, para Viva in Vitro Diagnostics, la investigación sobre la activación funcional del inflamasoma NLRP3 abre nuevas posibilidades para avanzar hacia una estratificación inmunológica más precisa.

Para este Día Internacional de la Sepsis, abrimos un espacio en nuestro blog para recoger diferentes perspectivas —práctica clínica, unidades de cuidados intensivos, investigación traslacional y desarrollo biotecnológico— con cinco especialistas que analizan hacia dónde puede evolucionar el abordaje de la sepsis.

Cinco perspectivas sobre el futuro de la sepsis

A continuación presentamos la visión de cada uno de estos responsables y sus respuestas a algunas de las principales cuestiones que se plantean profesionales, instituciones y sistemas sanitarios sobre uno de los grandes retos de nuestra sociedad.

Dr. Ricard Ferrer
Vall d’Hebron Hospital Universitari / Vall Hebron Institut de Recerca
“El manejo de la sepsis se dirige claramente hacia una medicina de precisión.”

Dr. Carlos García-Palenciano
Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca
“La sepsis es un mecanismo inmunitario, todavía poco conocido, que acaba dañando órganos importantes cuyo soporte consume muchos de estos recursos. Un diagnóstico temprano facilita el tratamiento temprano y aumenta la supervivencia.”

Dr. Gerardo Aguilar
INCLIVA / Hospital Clínic Universitari de València
“No necesitamos únicamente saber que existe infección o inflamación; necesitamos saber cómo está respondiendo funcionalmente el sistema inmunitario de ese paciente en ese momento.”

Dra. Verónica Cánovas
Viva In Vitro Diagnostics
“Un biomarcador funcional informa sobre la competencia inmunológica del paciente. No basta con demostrar que funcionan, hay que convencer al sistema sanitario que merece la pena utilizarlos.”

Toni Vilaplana
CEO de Viva In Vitro Diagnostics
“La medicina de precisión en sepsis necesitará biomarcadores que no solo indiquen presencia de infección o inflamación, sino que ayuden a estratificar riesgo, identificar perfiles biológicos y apoyar mejores decisiones clínicas.”

Detección precoz y medicina de precisión en sepsis

Dr. Ricard Ferrer, experto en sepsis y medicina de precisión en Vall d’Hebron

Dr. Ricard Ferrer – Vall d’Hebron

Jefe de grupo, Shock, Disfunción Orgánica y Resucitación; Vall Hebron Institut de Recerca
Jefe de Servicio de Medicina Intensiva; Vall d’Hebron Hospital Universitari

A pesar de los avances conseguidos en las últimas décadas, la sepsis continúa presentando una elevada mortalidad. Desde la práctica clínica, ¿cuáles son actualmente los principales retos para detectar y tratar a tiempo a estos pacientes y dónde considera que existe mayor margen de mejora?

A pesar de los avances logrados en las últimas décadas, la sepsis sigue siendo un desafío clínico importante porque puede presentarse en contextos muy diversos. Podemos detectarla tanto en pacientes que acuden a los servicios de urgencias con una infección aguda como en pacientes ya hospitalizados, que a menudo presentan múltiples patologías de base, tratamientos complejos y signos clínicos menos específicos.

En este contexto, uno de los principales retos es identificar de forma precoz qué pacientes están desarrollando una respuesta desregulada a la infección antes de que aparezca un daño orgánico irreversible. Para ello, necesitamos disponer de herramientas diagnósticas que sean fiables en múltiples escenarios clínicos. Esto incluye tanto escalas o scores de riesgo como biomarcadores capaces de mantener un buen rendimiento en pacientes con características muy diferentes, desde personas previamente sanas hasta pacientes con enfermedades crónicas complejas.

Probablemente, el mayor margen de mejora se encuentra en combinar la evaluación clínica con biomarcadores más precisos y herramientas de apoyo a la decisión clínica que permitan reconocer la sepsis de manera temprana y homogénea en todos los ámbitos asistenciales. La digitalización y las herramientas de inteligencia artificial, integradas en el proceso asistencial, probablemente serán instrumentales en este cambio. Una detección más precoz facilitaría iniciar antes los tratamientos adecuados y, en última instancia, mejorar el pronóstico y reducir la mortalidad asociada a esta enfermedad.

El abordaje de la sepsis está avanzando hacia una mayor estratificación de los pacientes y una medicina más personalizada. ¿Cómo imagina su manejo en los próximos años y qué papel pueden desempeñar los nuevos biomarcadores y tecnologías diagnósticas para mejorar la toma de decisiones clínicas?

El manejo de la sepsis se dirige claramente hacia una medicina de precisión. Durante muchos años hemos tratado a los pacientes con sepsis como un grupo relativamente homogéneo, pero hoy sabemos que bajo el término «sepsis» existen perfiles biológicos y clínicos muy diferentes. Algunos pacientes desarrollan una respuesta inflamatoria excesiva, mientras que otros presentan una situación de inmunosupresión predominante, y estas diferencias pueden tener implicaciones terapéuticas relevantes.

En los próximos años, probablemente veremos una estratificación mucho más precisa de los pacientes, combinando información clínica, biomarcadores y herramientas de análisis avanzadas. El objetivo será identificar de forma temprana qué pacientes tienen mayor riesgo de deterioro, qué órganos pueden verse afectados y qué tratamientos son los más adecuados para cada perfil.

Los nuevos biomarcadores desempeñarán un papel fundamental, no solo para diagnosticar la sepsis con mayor rapidez, sino también para caracterizar mejor la respuesta biológica de cada paciente. Más que buscar un marcador único, el futuro pasa por paneles de biomarcadores que aporten información complementaria sobre inflamación, respuesta inmunitaria, daño orgánico y pronóstico.

Además, la integración de estos biomarcadores con tecnologías diagnósticas rápidas, inteligencia artificial y sistemas de apoyo a la decisión clínica permitirá interpretar grandes volúmenes de datos en tiempo real. Esto podría ayudar a los profesionales a tomar decisiones más precisas sobre la necesidad de ingreso, la intensidad del tratamiento o la utilización de terapias dirigidas. En definitiva, avanzamos hacia un modelo en el que la sepsis dejará de abordarse como una entidad única para tratarse de una manera cada vez más personalizada, con el objetivo de mejorar los resultados clínicos y reducir la mortalidad.


Biomarcadores y estratificación inmunológica en sepsis

Dr. Gerardo Aguilar, experto en biomarcadores y estratificación inmunológica en sepsis

Dr. Gerardo Aguilar – INCLIVA/Hospital Clínico Universitario de València

Jefe de la UCI de Anestesiologia. Servicio de Anestesiologia y Reanimacion. Hospital Clínic Universitari de València

Uno de los grandes retos de la sepsis es que pacientes con una infección aparentemente similar pueden presentar respuestas inmunitarias y evoluciones muy diferentes. ¿Qué estamos aprendiendo sobre estas diferencias y cómo pueden los nuevos biomarcadores ayudarnos a anticipar qué pacientes tienen mayor riesgo de evolucionar hacia cuadros graves?

La transcriptómica, la proteómica y el análisis de las células inmunitarias están permitiendo identificar distintos endotipos. Hay pacientes con predominio de una respuesta inflamatoria innata, otros con una afectación importante de la inmunidad adaptativa y otros con alteraciones de la coagulación o con un fenotipo de inmunosupresión. Estudios multicohorte recientes confirman que estas diferencias biológicas se asocian con gravedad y pronóstico.

Ahí es donde los biomarcadores pueden tener un papel especialmente importante. No necesitamos únicamente saber que existe infección o inflamación; necesitamos saber cómo está respondiendo funcionalmente el sistema inmunitario de ese paciente en ese momento.

Esto nos lleva a una idea fundamental para la medicina de precisión en sepsis: probablemente no sea suficiente con un biomarcador estático. Necesitamos biomarcadores funcionales y, cuando sea posible, seriados, capaces de mostrarnos hacia qué tipo de disfunción inmunitaria está evolucionando el paciente. En este contexto, el inflamasoma NLRP3 es una vía especialmente interesante porque forma parte de la respuesta inmunitaria innata. Datos clínicos recientes también sugieren que la dinámica de NLRP3 puede contener información pronóstica.

El objetivo final no es disponer de más marcadores, sino disponer de información que sea clínicamente accionable: identificar antes al paciente que tiene riesgo de deteriorarse, monitorizar cómo cambia su respuesta inmunitaria y, en el futuro, poder seleccionar tratamientos diferentes según el mecanismo biológico predominante.

INCLIVA participa actualmente en la validación clínica de nuevos biomarcadores relacionados con la respuesta inmunitaria en colaboración con Viva In Vitro Diagnostics. ¿Qué es necesario demostrar para que una innovación de este tipo pueda trasladarse desde la investigación hasta la práctica asistencial y qué podría aportar al futuro abordaje de la sepsis?

En nuestro caso, el interés de estudiar la activación funcional del inflamasoma NLRP3 es precisamente comprobar si aporta una dimensión diferente: no únicamente cuánto mediador inflamatorio hay circulando, sino cuál es la capacidad funcional de respuesta de las células inmunitarias. Pero esa hipótesis debe probarse clínicamente. Por eso es importante hacerlo en colaboración entre hospitales, investigadores y la empresa desarrolladora, incluyendo pacientes de urgencias y de cuidados intensivos y reproduciendo las condiciones reales en las que la prueba tendría que utilizarse.

Si conseguimos demostrar robustez analítica, validez clínica, utilidad asistencial y una integración suficientemente rápida y sencilla en el flujo hospitalario, entonces estaremos mucho más cerca de utilizar estos biomarcadores para tratar la sepsis como un único síndrome, a tratar al paciente según su perfil biológico concreto.


El impacto de la sepsis en las UCI y el sistema sanitario

Dr. Carlos García-Palenciano, especialista en sepsis, UCI y diagnóstico precoz

Dr. Carlos García-Palenciano

Jefe de Servicio de Anestesia y Reanimación en Hospital Virgen de la Arrixaca

La sepsis tiene un importante impacto sobre las unidades de cuidados intensivos y los recursos hospitalarios. ¿Qué supone actualmente para una UCI la atención a estos pacientes, tanto desde el punto de vista asistencial como en términos de estancia, recursos y costes para el sistema sanitario?.

Aproximadamente, un 30% de los pacientes atendidos en una UCI tiene una sepsis. De éstos, entre un 30 y un 46% fallecen durante su estancia en esa Unidad. Por lo tanto, el impacto es muy importante tanto por volumen de pacientes como por su morbimortalidad. Es importante tener en cuenta que los criterios diagnósticos de sepsis han ido variando a lo largo del tiempo, por lo que si somos menos estrictos en la definición de la misma, estos números podrían incluso ser más elevados.

Una identificación y estratificación más tempranas de los pacientes podría permitir intervenir antes y optimizar su manejo. ¿Qué impacto podría tener la incorporación de nuevas herramientas diagnósticas y pronósticas no solo sobre los resultados clínicos, sino también sobre la utilización de los recursos hospitalarios?.

En general, en Medicina es fundamental el diagnóstico precoz. Cualquier patología disminuye su mortalidad con un diagnóstico y un tratamiento tempranos. Actualmente diagnosticamos la sepsis mediante un conjunto de pruebas de laboratorio y observaciones clínicas, que muchas veces aparecen cuando el cuadro está evolucionado. Un diagnóstico temprano facilita el tratamiento temprano y aumenta la supervivencia. En cuanto al consumo de recursos hospitalarios, debemos saber que la sepsis es un mecanismo inmunitario, todavía poco conocido, que acaba dañando órganos importantes cuyo soporte consume muchos de estos recursos.


Qué diferencia a los biomarcadores funcionales

Dra. Verónica Cánovas, experta en biomarcadores funcionales e inflamasoma NLRP3

Dra. Verónica Cánovas

Gerente de Desarrollo Biotecnológico de Viva in Vitro Diagnostics

En sepsis se habla cada vez más de biomarcadores capaces de aportar información sobre el estado inmunológico del paciente. Desde el punto de vista biotecnológico, ¿qué diferencia a un biomarcador funcional y qué información adicional puede aportar frente a marcadores más convencionales?

Tradicionalmente, los biomarcadores utilizados en sepsis, como PCR (proteína C reactiva), procalcitonina, o incluso citoquinas circulantes, proporcionan una medida indirecta de la presencia de inflamación, infección o daño tisular. Son esencialmente una fotografía del estado biológico del paciente en un momento determinado .

Un biomarcador funcional, en cambio, evalúa la capacidad de respuesta biológica de las células inmunitarias frente a un estímulo definido. Es importante el qué y el cómo. Es decir, no solo mide qué moléculas están presentes, sino cómo funciona realmente el sistema inmune.

Esta información es especialmente relevante porque dos pacientes con niveles similares de PCR o procalcitonina pueden presentar capacidades inmunológicas muy diferentes. Un biomarcador funcional puede responder preguntas clínicas que los biomarcadores convencionales no pueden contestar y puede ayudar a la evolución de la sepsis hacia una medicina más personalizada. Por ejemplo:

  • ¿el sistema inmune está activado o agotado?
  • ¿existe riesgo aumentado de contraer una infección secundaria?
  • ¿qué pacientes se pueden beneficiar de terapias inmunomoduladores y de qué tipo, el paciente require inmunoestimulación o al contrario una estrategia antiinflamatoria?
  • ¿Cómo evoluciona el estado inmune del paciente durante la sepsis y está totalmente recuperado al alta hospitalaria?

En resumen, mientras que un biomarcador convencional informa sobre la presencia de inflamación o no, un biomarcador funcional informa sobre la competencia inmunológica del paciente, aspecto cada vez es más relevante en sepsis.

Precisamente ahí encaja la propuesta de VIVA-ELISA. Nuestro objetivo no es únicamente medir una molécula circulante, sino evaluar la capacidad funcional de los monocitos para activar el inflamasoma NLRP3, uno de los mecanismos centrales de la inmunidad innata frente a los patógenos. Desde la perspectiva de I+D, el reto no es solo demostrar su valor biológico, sino recorrer todo ese largo trayecto hasta convertirlo en una herramienta robusta, reproducible, escalable y económicamente viable para su incorporación a la práctica clínica habitual.

¿Cuáles son los principales retos científicos y técnicos para transformar un biomarcador identificado en investigación en una herramienta robusta, reproducible y aplicable a muestras de pacientes reales?

Descubrir un biomarcador prometedor es como identificar una estación en el mapa. Conseguir que llegue a utilizarse de forma rutinaria en los hospitales es como poner en marcha una línea ferroviaria hasta Siberia: el destino está claro, pero hay decenas de paradas obligatorias y cada una requiere tiempo, recursos y una inversión considerable.

En investigación es relativamente frecuente encontrar biomarcadores que muestran diferencias significativas entre pacientes y controles. Sin embargo, eso equivale únicamente a la primera estación del trayecto. A partir de ahí comienzan los verdaderos desafíos. Hay que demostrar que el hallazgo es reproducible en diferentes laboratorios, hospitales, poblaciones y el procedimiento se tiene que estandarizar. Desde una perspectiva traslacional, es relevante la simplificación tecnológica. El éxito de un biomarcador no depende únicamente de su relevancia biológica, sino de su capacidad para integrarse en la práctica clínica transformando ensayos complejos de investigación en herramientas más simples pero igualmente robustas, automatizables y compatibles con la rutina de los laboratorios clínicos.

Una de los siguientes estaciones clave es la validación clínica. Aquí la pregunta ya no es si el biomarcador es estadísticamente significativo, sino si realmente ayuda al médico a tomar mejores decisiones. En el caso de la sepsis, debe demostrar que permite identificar pacientes de mayor riesgo, detectar antes la sepsis, detectar inmunosupresión o seleccionar tratamientos de forma más precisa que las herramientas disponibles actualmente.

Posteriormente llega una de las etapas más complejas: la industrialización. Lo que funciona en un laboratorio debe transformarse en un producto robusto, fabricable a gran escala, con controles de calidad, estabilidad de reactivos, trazabilidad y cumplimiento regulatorio.

Y finalmente aparece una estación que a menudo se olvida en el ámbito científico: la sostenibilidad económica. Muchos biomarcadores técnicamente excelentes nunca llegan a utilizarse porque los costes son incompatibles con la práctica asistencial. Los hospitales necesitan herramientas que aporten valor clínico, pero también que sean asumibles desde el punto de vista económico.

En definitiva, la tendencia actual en sepsis está desplazándose desde biomarcadores puramente inflamatorios hacia biomarcadores funcionales capaces de describir el estado inmunológico del paciente en tiempo real. Aunque científicamente son muy atractivos porque reflejan la función inmune real y facilitan una medicina de precisión, su llegada a la práctica clínica exige superar importantes desafíos (estudios multicéntricos, validaciones analíticas y clínicas, estudios regulatorios, industrialización). No basta con demostrar que funcionan, hay que convencer al sistema sanitario que merece la pena utilizarlos. Esa es la verdadera dimensión del desarrollo biotecnológico industrial.

El papel de la biotecnología en la medicina de precisión frente a la sepsis

Toni Vilaplana, CEO de Viva In Vitro Diagnostics, sobre sepsis y medicina de precisión

Toni Vilaplana

CEO de Viva in Vitro Diagnostics

La sepsis está evolucionando desde un enfoque basado principalmente en detectar y tratar rápidamente hacia otro en el que también necesitamos comprender mejor la respuesta biológica de cada paciente. ¿Qué papel puede desempeñar la biotecnología en esta transición hacia una medicina de precisión?

La detección precoz y el tratamiento rápido siguen siendo absolutamente esenciales en sepsis. Pero cada vez entendemos mejor que no todos los pacientes con sepsis son iguales desde el punto de vista biológico. Dos pacientes pueden compartir un diagnóstico clínico similar y, sin embargo, presentar respuestas inmunológicas, inflamatorias o metabólicas muy diferentes.

Ahí la biotecnología puede desempeñar un papel clave: desarrollar herramientas capaces de aportar información más profunda y accionable sobre lo que está ocurriendo en el paciente. La medicina de precisión en sepsis necesitará biomarcadores que no solo indiquen presencia de infección o inflamación, sino que ayuden a estratificar riesgo, identificar perfiles biológicos y apoyar mejores decisiones clínicas.

Desde Viva In Vitro Diagnostics trabajamos precisamente en esta dirección, con biomarcadores funcionales relacionados con la activación del inflamasoma NLRP3. Nuestra visión es que la biotecnología puede ayudar a construir una nueva capa de información para avanzar desde un manejo más uniforme hacia un abordaje más personalizado y basado en la biología real de cada paciente.

Convertir un descubrimiento científico en una herramienta que pueda llegar a la práctica clínica exige investigación, validación, regulación y colaboración con hospitales y centros de investigación. Desde la experiencia de Viva In Vitro Diagnostics, ¿cuáles son los principales retos para trasladar nuevos biomarcadores funcionales desde el laboratorio hasta el sistema sanitario?

El principal reto es convertir una observación científica prometedora en una herramienta robusta, reproducible, escalable y útil en un entorno clínico real. En biomarcadores funcionales, esto implica demostrar no solo que una señal biológica existe, sino que puede medirse de forma fiable en muestras de pacientes y que aporta información relevante para la estratificación, el pronóstico o la toma de decisiones.

Para ello es imprescindible trabajar de forma coordinada con hospitales, clínicos, investigadores, expertos regulatorios y sistemas de calidad. La traslación requiere validación científica, estudios clínicos y traslacionales, desarrollo tecnológico, industrialización, cumplimiento regulatorio y, finalmente, demostrar valor para pacientes, profesionales sanitarios y sistemas de salud.

En el caso de Viva In Vitro Diagnostics, la sepsis es nuestra primera indicación clínica de validación traslacional porque representa una necesidad médica muy relevante y una enfermedad extremadamente heterogénea. El objetivo es avanzar paso a paso, generando evidencia sólida y construyendo una tecnología que pueda integrarse en el futuro en los circuitos clínicos de forma útil, segura y sostenible.

Biomarcadores funcionales NLRP3 para avanzar hacia la medicina de precisión

Viva In Vitro Diagnostics está desarrollando una plataforma de biomarcadores funcionales NLRP3 para inmunología de precisión, orientada a convertir la actividad funcional de vías inmunológicas específicas en información útil para la estratificación de pacientes, la medicina personalizada y el desarrollo terapéutico.

VIVA-ELISA® es una de las primeras soluciones desarrolladas sobre esta plataforma y mide la activación funcional del inflamasoma NLRP3 mediante la detección de ASC specks.

La sepsis constituye su primera aplicación clínica, con el objetivo de generar información que pueda contribuir a identificar pacientes de mayor riesgo, mejorar su estratificación y avanzar hacia decisiones clínicas más personalizadas.

La visión de Viva va más allá de la sepsis y contempla el potencial de este enfoque en otras enfermedades inflamatorias e inmunomediadas y en programas de desarrollo farmacéutico centrados en NLRP3, inflamasomas e inmunomodulación.

La colaboración con AseBio, hospitales, centros de investigación y profesionales sanitarios forma parte de un objetivo común: trasladar el conocimiento científico hacia soluciones capaces de generar un impacto real en la práctica clínica y en la vida de los pacientes.